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¿Qué es el trabajo para el ser humano?


By: Arturo González

El trabajo es la actividad que realizan las personas para mantenerse a sí mismas, a otros o a las necesidades y deseos de una comunidad más amplia. Alternativamente, el trabajo puede considerarse como la actividad humana que contribuye (junto con otros factores de producción) a los bienes y servicios dentro de una economía.

Este es un proceso con un término o fin. Dado que un agente actúa de acuerdo con su modo de ser. El trabajo, como actividad humana requiere intencionalidad y voluntariedad como disposición previa en el sujeto. 

Es cierto que algunas fuerzas externas pueden obligar en ocasiones a alguien a trabajar, como en el caso del miedo o la violencia, pero para que el trabajo sea propiamente humano, a diferencia de las actividades de los seres irracionales, la intencionalidad y la voluntariedad son esenciales. También en este sentido podemos deducir que sólo el ser humano trabaja, propiamente dicho.

El trabajo es fundamental en todas las sociedades, pero puede variar mucho dentro de ellas y entre ellas, desde la recolección de recursos naturales a mano hasta el manejo de tecnologías complejas que sustituyen el esfuerzo físico o incluso mental de muchos seres humanos. 

Todas las tareas, salvo las más sencillas, requieren también habilidades específicas, equipos o herramientas y otros recursos (como el material para la fabricación de bienes).


Las culturas y los individuos a lo largo de la historia han expresado una amplia gama de actitudes hacia el trabajo. Al margen de cualquier proceso o industria específica, la humanidad ha desarrollado una variedad de instituciones para situar el trabajo en la sociedad.

Además de las diferencias objetivas, una cultura puede organizar o atribuir un estatus social a los roles laborales de forma diferente a otra. 

A lo largo de la historia, el trabajo ha estado íntimamente relacionado con otros aspectos de la sociedad y la política, como el poder, la clase social, la tradición, los derechos y los privilegios.

En consecuencia, la división del trabajo es un tema destacado en las ciencias sociales, como concepto abstracto y como característica de las culturas individuales.

El trabajo puede adoptar muchas formas diferentes, tan variadas como los entornos, las herramientas, las habilidades, los objetivos y las instituciones que rodean al trabajador.

Dado que el esfuerzo sostenido es una parte necesaria de muchas actividades humanas, lo que se considera trabajo suele ser una cuestión de contexto. La especialización es una característica común que distingue el trabajo de otras actividades. 

Por ejemplo, un deporte es un trabajo para un atleta profesional que se gana la vida con él, pero un pasatiempo para alguien que juega por diversión en su comunidad. 

También es común un elemento de planificación o expectativa previa, como cuando un paramédico presta atención médica mientras está de servicio y totalmente equipado, en lugar de realizar primeros auxilios fuera de servicio como espectador de una emergencia. El autocuidado y los hábitos básicos, como el aseo personal, tampoco suelen considerarse trabajo.

Mientras que un regalo, un intercambio o un pago posterior pueden afirmar retroactivamente una actividad como productiva, esto puede excluir trabajos como el voluntariado o lo que queda dentro de una familia, como la crianza de los hijos o las tareas domésticas. 

En algunos casos, la distinción entre trabajo y otras actividades es simplemente una cuestión de sentido común dentro de una comunidad. Sin embargo, un punto de vista alternativo es que etiquetar cualquier actividad como trabajo es algo subjetivo.


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